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martes, 6 de enero de 2015

CRÍTICA: EL JUGADOR


Empezamos sin rodeos: El Jugador es un vehículo de lucimiento para su productor ejecutivo Mark Wahlberg. Su personaje es el 95 % de la peli, ocupa cada plano y tiene hasta un look molón para atrapar al espectador. Eso no tiene que ser algo malo si realmente la exhibición actoral del actor creador de Entourage vale el precio de la entrada.

Bajo mi prisma ese no es el caso. Creo que a Mark le viene grande un personaje que por otro lado, tampoco es que esté bien perfilado en el libreto. Es uno de les principales defectos de un film que lo veo como un pastiche en tierra de nadie. La odisea de un jugador que tiene que pagar sus deudas para salvar al pellejo ya la hemos visto muchas veces. Y ese profesor nihilista lo encarna mucho mejor Hank Moody en la serie Californication, por ejemplo, que en esta cinta de aroma 70 tan falazmente transgresor como excesivamente correcto para el tipo de cinta que pretende ser. No en vano, el film es un remake homónimo de un film de la década de los "Moteros tranquilos, toros salvajes", pero con un filtro asilvestrado que la impide avanzar.

Pero las cosas como son: Tiene elementos que me han gustado. La historia es sencilla, pero entretiene lo justo como para seguirla. El trabajo de los secundarios aún la hacen mas apetecible. Ellos son realmente la "salsa" de esta pelicula: Jessica Lange, Brie Larson (esta chica es magnífica), John Goodman (como no, brillante en un papel ) e incluso el semi- cameo de Richard Cliff vale la pena, con un divertido personaje que...(hasta aquí puedo contar). Respecto el tándem Rupert Wyatt (director) y Greig Fraser (director de fotografía) le otorga un plasticidad a la cinta interesante. Buena puesta en escena, desenfoques elegantes, zooms, alguna secuencia en cámara rápida e incluso algún coqueteo impresionista interesante con la luz que le da empaque al conjunto. Todo esto hace que la cinta se vea con cierto agrado. Pero hasta ahí.

 Y es que todo se reduce a lo mismo: un guión limitado con buenas ideas, eso sí, pero a medio cocer, un protagonista que no acaba de convencerme y un tono inane que le falta tanta anarquía, como la que piden a gritos la set-pieces musicales, que me suenan forzadas, a diferencia de las del director de Taxi Driver con la que se quiera aparentar.

No obstante, ojalá todos los "baches" sean así de resultones como este revival...Y es que si el film sirve de trampolín definitivo para Wyatt (después de ser despedido del reboot simio) y para Brie Larson (Las vidas de Grace, si no la habéis visto, hacedlo ya), podemos decir que la jugada habrá sido ganadora para un servidor. Eso, y que tiene algunas líneas realmente clarividentes sobre la gran mentira de la sociedad del “bienestar”.

NOTA: 5,5

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