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miércoles, 24 de julio de 2013

CRÍTICA: TRES60


En el surf, un Tres60 es un giro de 360 grados encima de una ola que realiza un surfero sobre su propio eje.  Dicho término lo emplea en su ópera prima el director vasco Alejandro Ezcurdia para realizar una metáfora sobre las consecuencias que traerá un carrete de fotos a la vida de Guillermo; un joven surfero interpretado por Raul Mérida. Un viaje donde la intriga heredera de la literatura juvenil se apodera del libreto de Luiso Berdejo para revalorizar el blockbuster teen made in spain. Y el film lo consigue con creces con obra muy por encima de la media de su estirpe; gracias a varios logros bastante inusitados en nuestro mainstream.

Para empezar, los actores. Tres60 nos trae caras nuevas en sus papel protagónicos (Raúl Mérida y Sara Sálamo). En el caso del primero, lleva todo el peso del film con una calidad envidiable gracias al pensamiento interno que hace gala; dónde es capaz de darle relieve al estereotipo de su rol y volverlo real, cercano e incluso sutil. Su partenaire femenino que interpreta a Daniela, aporta frescura y espontaneidad isleña. Ambos forma una pareja joven de gran calidad actoral donde para variar no vemos a los actores recitar el diálogo de forma inteligible si no con claridad y verdadera intención. Algo menos habitual de lo que debería ser en nuestro cine y más en produciones destinadas a este público. Otras caras más habituales como Adam Jezierski (en su rol cómico habitual pero efectivo como de costumbre) u otras presencias más veteranas como Joaquín de Almeida y una sorprendente Gerarldine Chapin redondean el elenco, una de las grandes bazas del film (sin olvidar al niño prodigio Guillermo Estrella cuyo desparpajo ante la cámara es muy destacable).


Pero el film es mucho más que sus actores. La clave siempra radica mayormente en el libreto; en este caso tenemos uno que empieza y avanza con pausa pero sin prisa y nos transporta a las historias de los Cinco de Enid Blyton o Alfred Hitchcock y los 3 investigadores de Robert Arthur ( aunque poco a poco todo se irá volviendo mas oscuro y menos luminoso). Gracias a una magnífica factura y dirección de Alejandro Ezcurria y sobretodo a una fascinante partitura de Roque Baños que nos transporta con su clasicismo a los referentes que el film alude. Todos los elementos se juntan para firmar una cinta de evasión pero de alma de carne y hueso.

No obstante, y aunque de forma más secundaria, el film cae en algunos tópicos del cine de adolescentes actual como la parte surfera; algo impostado en el film pese a la metáfora del título y alguna decisión de guión de justificación como mínimo discutible. Cosas que pulir pero muchas menos de los que nos podríamos esperar de un producto de esta características. Porque si me preguntan cuál es la gran sorpresa del verano no tendré dudas: Tres60, el inesperado caballo ganador entre tanto cine palomitero estadounidense.

NOTA: 7,5 

    
                               

domingo, 21 de julio de 2013

CRÍTICA: THE CONJURING


James Wan es considerado uno de les reyes del terror actual. Tal título se lo ha ganado gracias a sus buenas ideas al servicio de uno de los géneros mas llamativos para el público teen actual (el terror), amén de el rendimiento creativo que le saca a las mismas. Si en Saw fundó una saga basada en un juego moral sugerente que dio pie a diferentes secuelas (con resultados desiguales), aquí repite en el terror de "lo inexplicable", tal y como lo hizo en Insidious. El resultado para este humilde crítico no puede ser mas que óptimo. Me parece el mejor film de género en mucho tiempo.

Todo empieza cuando una familia rural, formada por siete miembros, se mudan a una nueva casa ubicada en Harrisville en 1971. Pronto empezaran a padecer una serie de fenomenos sobrenaturales que obligará a los patriarcas a contactar con Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson y Vera Farmiga), dos parapsicólogos expertos en efectos paranormales.

Visitar una casa encantada está muy visto, así como volver a presenciar exorcismos y ejercicios de clarividencia. De ahí el gran mérito del film. Aliñar la ensalada con todos los condimentos posibles con efectividad y sin sobresaturar la historia. Y eso se lleva cabo gracias sobretodo a las premisas que el equipo de Expediente Warren entienden como cine de terror: Provocar tensión huyendo del gore y del susto fácil, al mismo tiempo que se combaten las ideas preconcebidas del espectador y se juega con ellas sabiamente (y diabólicamente). Tener unos intérpretes de la talla de Patrick Wilson y, sobretodo, de una sensacional Vera Farmiga en el papel de Lorraine Warren. Y una dirección de fotografia de John R. Leonetti, adornada con la BSO de Joseph Bishara, junto al tema principal de Mark Isham, que asusta tanto como el uso del sonido; clave en el género y en este film, también.

En definitiva, el director malasio no inventa nada, pero lo hace con una eficiencia sobresaliente. Quizá le sobren algunos minutos en el metraje y hay alguna situación algo forzada...pero da miedo. Mucho miedo.Y eso es lo que toca.

Nota: 7,5









CRÍTICA: AHORA ME VES


La heist movie es el término anglosaxon que denomina el subgénero que conocemos como "films de atracos”. Consisten en grupo de gente con un complicado plan para robar algo. Se puedo optar por dos formas de hacerlo: bajo la seriedad y centrándose en las miserias del grupo de atracadores o,por el contrario, haciéndolo de forma jocosa y pizpireta como es el caso de este Ahora me ves, con giros saltimbanquis de guión que son como " grandes trucos de magia". Tarde o temprano, tenía que llegar un Ocean’s Eleven de magos y ahora ha llegado. La lástima que es su truco de final empaña el final del show.

lunes, 15 de julio de 2013

CRÍTICA: ZARAFA

78 minutos son los que dura Zarafa", el debut en el largometraje de animación de Rémi Bezançon ("El primer día del resto de tu vida") y Jean-Christophe Lie (autor del corto "El hombre del Gordini azul").  Una historia diferente a la que nos tienen acostumbrados este tipo de cine pero lejos de la excelencia que durante los últimos años el género nos ha regalado. Pero no es nada desdeñable este Zarafa. Para empezar es una lección de valores y humanidad que buena falta nos hace...

Formalmente, el film es toda una declaración de intenciones. Va a contracorriente. Entre la moda del stop-motion, digital y 3D, nos llega un film en 2 D que nos recuerda el cine de dibujos animados de finales de los 80 con acuarelas de áridas sábanas, dunas sinuosas y calles parisinas que pueblan el relato. Una historia que nos cuenta el periplo de Maki, un niño de diez años que ha entablado amistad con una jirafa huérfana (que llama Zarafa) ofrecida por el pachá de Egipto al rey de Francia Carlos X para que le ayude a liberar Alejandría de los invasores turcos. Un viaje en el que tendrá de compañero de viaje al beduino Hassan, las vacas Mounh y Sounh y otros miembros que se unirán a la expedición durante el camino.

El inicio es confuso pues nos encontramos a Maki huyendo de unos esclavistas, los principales villanos de la función que están retratados de forma excesivamente maniquea en el film. El viaje por el continente africano nos describe la situación en el siglo XIX a través de un tratamiento de los roles en los parámetros de las aventuras infantiles, pero sin el gancho y el ingenio de sus congéneres. No obstante, cuando el film huye de esos " tópicos" nos ofrecen algunas secuencias donde indagamos más en la forma de pensar de los indígenas y da un aire fresco a la propuesta. El resultado, acaba siendo cumplidor pero con algunos momentos destacables que hacen elevar el nivel. Por fortuna, ese buen atino se aposenta en el tramo final donde vemos la contraposición entre el modo de vida del primer mundo con el tercero; dando una lección para las nuevas generaciones sobre lo que es importante en la vida.

En conclusión, un buen film aunque lejos de la excelencia es el que nos trae Zarafa. Buen film para niños y mayores (aunque quizá los mayores lo disfruten mas) pero muy recomendable para mirarnos al espejo y recordar la esencia que debe tener toda persona. Que nunca está de más...

NOTA: 6





domingo, 14 de julio de 2013

CRÍTICA: THE PURGE



Año 2022. El régimen político vigente, llamado Nueva Fundación de los padres de América, ha decidido como medida de catarsis social implantar " La Purga": una regla por la que una noche de cada año se puede cometer cualquier crimen, incluyendo asesinatos y violaciones, sin tener que hacer frente a las consecuencias ni responder ante la justicia. Un interesante punto de partida dirigida y escrita James DeMonaco que sin embargo, no sabe desarrollarse de forma satisfactoria más allá de su idea inicial. Si, bajo el prisma de este humilde cronista estamos ante un film fallido.

Después de presentarnos horas antes de la noche fatídico a los personajes protagonistas de la historia: la familia de James Sandin, un empresario afortunado que gracias a los frutos que le ha dado el negocio de la seguridad para el hogar está pensando en si comprarse o no un yate con garaje para el coche. El resto de la familia lo compone una madre casera, una adolescente algo rebelde y un niño freak y algo " ingenuo". Es decir, estereotipos defendidos por cierta solvencia sobretodo por sus actores más veteranos (Ethan Hawke, Lena Headey). Lo que en principio iba ser una noche relajada encerrada en el confort de su casa súper segura se convierte en una suerte de Funny Games llena de pólvora y máscaras de sonrisas diabólicas.

Y es que el mayor problema de la cinta, es que a parte del film de Haneke el film recuerda a otras historias que intrusos que entran en una casa como pueda ser la Habitación del Pánico de David Fincher o la española Secuestrados, cuyos lugares comunes fueron mucho mejor explorados que en esta ocasión. El envoltorio de tensión funciona hasta que nos damos cuenta lo mucho que sufre el film en llegar hasta los 85 minutos de metraje; con situaciones previsibles, sustos "anodinos", situaciones absurdas y reiteraciones de manual.

Es una lástima porque la idea inicial daba mucho juego pero no han sabido exprimir ni un 1% de sus posibilidades. Lo mejor es la previa al detonante de la trama donde se expone las circunstancias sociales y se debate aunque de forma superficial la finalidad de esa purga como elemento "necesario" para una sociedad autoconsciente de su violencia innata como ser humano. Y también lo es la cínica pero muy pertinente  coartada de hacer limpieza en un planeta súper poblado donde las clases más bajas que no contribuyen a la sociedad, necesitan ser eliminadas para prescindir de lo inútil. Pero todo esto se diluye al empezar la acción y cuando suenan las sirenas que anuncian el final de purga, el resultado está lejos de ser satisfactorio. A ver si el año que viene (o mejor dicho la secuela de rigor) nos deja mejor sabor de boca...


NOTA: 3

viernes, 12 de julio de 2013

CRÍTICA: THE EAST

Sarah Moss (Brit Marling), es una agente que trabaja para una gran empresa de seguridad privada infilitrandóse en una organización eco-terrorista llamada The East. Los actos llevados a cabo por la célula, así como la justificación que sus miembros ofrecen sobre sus actos llevarán a Sarah a replantearse sus ideales...

El director del film, Zal Batbanglij, llega a Hollywood después de su debut en un largo en su país de origen  (Sound of My Voice) y emplea el género de intriga con abundantes toques de drama para poner en la palestra algunos dardos a nuestra sociedad, la cual se destruye así misma; erigida a través de la figura despóta de las grandes empresas. En el film vemos compañias farmacéuticas que ponen a la venta medicamentos, aún sabiendo que pueden resultar muy perjudiciales para la salud de los consumidores. Empresas que usan ríos de agua potable como vertederos de crudo, etc.

Una de las grandes bazas del film es lo poco tratado que es el tema del eco-terrorismo, lo que le da interés a la película. Además,el brainstorming que emplea Batbanglij en su segundo film está lleno de quilates y contiene lo mejor y lo peor de un director " casi primerizo". ¿Por qué digo esto? Pues aunque The East tiene muy buenas ideas, el film resulta bastante interesante pero, a veces su falta de cohesión y su arritmia en algunos pasajes, le hacen perder puntos para este humilde crítico. También su densidad argumental le pasa factura, despachando algunas subtramas de forma algo precipitada y que sus dos horas de metraje acaban resultando un corsé para que respire el relato que nos quieren contar. Además se siente más cómoda en la acción ( on momentos que beben del cine de Bourne) que en el drama (muy al estilo Homeland).

Pero lo que más sorprende del film es su extraña evolución. Que empieza con un thriller líquido al estilo Efectos Secundarios y acaba delirando en unas secuencias de lo mas freak donde retrata una disfuncional familia (o secta), donde los ecoterroristas curan heridas con pegamento o comen con camisa de fuerza. Y lo hacen liderados por Alexander Skarsgård; que aunque al principio parece el Eric de True Blood, que se ha quedado demasiado tiempo encerrado en el ataúd, acaba dando el pego como líder de este particular grupo verde.

Por cierto, si me preguntáis por los actores la secundaria roba escenas se llama Ellen Page. Cuando la trama le da cancha, el film alcanza su zenit. No puedo decir lo mismo de la protagonista y coguionista junto al director, Brit Marling. No sabemos si es ella o de su personaje, pero no acaba de transmitir todo la que su rol debería al espectador. Se nos antoja fría e inaccesible para conectar con un personaje que carga el peso dramático del film. Lástima. Pero lo que no da nada de lástima es ver una buena cinta de intriga con un tema poco explorado y apasionante en nuestras carteleras.

NOTA: 6,5




viernes, 5 de julio de 2013

CRÍTICA: GRU 2


De la mano de la empresa francesa llumination Entertainment, nació Gru, un antihéroe que seguía la estela de Shrek donde se humanizaba el arquetipo de villano a favor de darle un aire renovado al cine de animación. El personaje sobretodo centraba sus recursos cómicos en el slapstick cartoon, servido en un cóctel entre el Coyote con inventos marca ACME aderezado en unos seres amarillos que beben de los Pitufos de Peyo y de los Gremlins de Joe Dante; así como el mundo del James Bond mas kitsch. 

Eso sin dejar de lado el sentimentalismo y el mensaje tradicional del cine infantil de los valores familiares, que se beneficiaba de unos roles con vida propia y matices; que además también buscaban conectar con un público amplio como padres, hermanos mayores o abuelos.